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El INTA impulsa la agricultura sustentable

Articulados con el gobierno de La Pampa, técnicos del INTA crearon una Unidad de Monitoreo Ambiental para analizar aguas subterráneas. Además, recomiendan la rotación de cultivos y el uso responsable de los fitosanitarios.
Las producciones intensivas ejercen una gran presión sobre las funciones naturales del sistema, lo que pone en riesgo su normal desempeño. De allí, la necesidad de integrar la biodiversidad a los sistemas agropecuarios para garantizar sustentabilidad a largo plazo. Desde el INTA procuran una mirada trascendental para equilibrar el desarrollo económico con la naturaleza.
De acuerdo con Jorgelina Montoya quien se desempeña como técnica del INTA Anguil, La Pampa–, “la intensificación de los sistemas vino aparejada del aumento en el uso de insumos de síntesis, representando los herbicidas el 87 % del volumen de fitosanitarios comercializados”.
En este sentido, aseguró que “es necesario que los productores y los profesionales del agro se informen sobre los efectos colaterales del uso de los herbicidas que pueden provocar en la salud o en el ambiente, más allá de los beneficios que aportan a nivel productivo”.
“Desde el INTA –explicó la especialista– procuramos una mirada integral del sistema para una producción armoniosa y complementaria con el ambiente, al tiempo que propiciamos las buenas prácticas de manejo como estrategia clave”.
Con estas premisas como base y, de la mano del gobierno de La Pampa, los especialistas del INTA integraron una Unidad de Monitoreo Ambiental con el objetivo inicial de toma de muestras de agua subterránea de la red pública que abastece de agua a las distintas ciudades de la provincia.
“Si bien en más de 2/3 de la provincia no se utilizan plaguicidas, existe un área agrícola que sí aplica fitosanitarios”, especificó Montoya quien, además, reveló que “existía un interrogante a escala provincial sobre si existían o no residuos de plaguicidas en el agua que preocupan tanto en cuanto a la salud”.
A su vez, hizo referencia a que, desde hace siete años, desde el proyecto de contaminación difusa, el INTA impulsa el monitoreo en escenarios vulnerables a la contaminación, ya sea con trabajos de manera individual o en establecimientos agropecuarios. “Esto fue el puntapié inicial para que el gobierno de la provincia tome esto como una política pública y establezca esta red de monitoreo”, argumentó.

Primer edificio sustentable de Buenos Aires

El Altman Eco-office se ubica en el micro centro porteño. Este edificio ahorra un 28% de energía, gracias a sus paneles solares que alimentan la red y a los vidrios herméticos de las ventanas. “Las ventanas están hechas con vidrios herméticos que evitan que el interior del edificio se caliente en verano y conservan calor en invierno”, dijo a la agencia nacional de noticias Liliana Altman, quien es arquitecta, hija de Moises Altman y quien también participó del proyecto.
Estos vidrios, además de aislar de los ruidos tienen “eficiencia lumínica y energética”, contribuyendo así al ahorro energético.
El edificio también utiliza un “50 % menos de agua”, ya que recoge el agua de lluvia en tanques para utilizarla, y se trata y reutiliza las aguas grises (aquellas que salen de los desagües de lavamanos y piletas de cocina).
“Cuando empezamos a construir este edificio, en 2011, no había ningún antecedente en el país, y decidí hacerlo porque supe que había una base real y científica para construir de manera sustentable, y tuve que aprenderla desde cero”, comentó Moises, quien tiene 88 años y hace 68 que construye edificios en Buenos Aires. El Altman Eco Office se terminó en 2014.
“El aire que se respira en este edificio es el más puro que se puede conseguir en una ciudad”, aseguró Moises, y explicó que esto se logra con una toma de aire a 50 metros de altura y con filtros ubicados en esa toma y en cada lugar hacia el que se “direcciona” el aire que luego circulará en el interior. A esto se suma “un sistema de extracción del aire viciado”.
Por otra parte, esta torre no contamina, ya que las plantas autóctonas -que no necesitan más riego que el de la lluvia y están presentes en las terrazas y retiros- absorben las emisiones de carbono.
“Los edificios, con su normal funcionamiento, producen anhídrido carbónico, lo que se trata es de llevar a cero esa polución, por eso en la terraza y en todos los espacios exteriores donde se puede” hay plantas autóctonas que absorben los contaminantes, explicó.
Además, los motores de los equipos de aire acondicionado tampoco contaminan, ya que “filtran el aire de adentro hacia afuera y viceversa”, agregó Liliana. En la terraza también hay un termotanque solar que abastece de agua caliente a todos los baños y cocinas.
“Un edificio tiene que ser útil y confortable para los que viven y trabajan en él, además de que una vez construido pasa a formar parte del paisaje urbano, por centenares de años quizás, por eso tiene que tener un impacto visual agradable”, dijo Moises.
Como dato de color,  el edificio cuenta con espacio de guardado para bicicletas y vestuarios con duchas para ciclistas.
Al ser consultado sobre una posible tendencia hacia la construcción sustentable en la arquitectura en Argentina, Moises respondió: “Construir un edificio sustentable de acuerdo a las normas LEED, que rigen a nivel internacional, requiere invertir al menos un 25 por ciento más, lo que hace que sea menos rentable. Lamentablemente, no podemos hablar de una tendencia”.

Agricultura Urbana en Caracas

Se realizó el I Encuentro Articulador y Productivo de la Agricultura Urbana en el Parque Los Caobos, en Caracas, con el propósito de avanzar hacia la construcción de ciudades productivas en Venezuela.
La actividad, impulsada por el Ministerio de Agricultura Urbana, reúne a más de 2.500 habitantes provenientes de la capital venezolana y de los estados Aragua, Carabobo, Miranda y Vargas, que se han dedicado a la producción de alimentos en sus hogares, comunidades y centros educativos.  algo similar a lo que ocurre en Argentina en ciudades como Buenos aires o Rosario, esta última fue reconocida por la ONU y Dubai como una de las 10 mejores  ciudades en lo que respecta a las Prácticas para Mejorar las Condiciones de Vida de la sociedad.
En el encuentro realizado en la capital venezolana se busca impulsar la siembra en las ciudades para disminuir la dependencia al trabajo en el campo en materia de necesidades alimentarias.
“Estamos demostrando que si es posible la agricultura a pequeña escala, que la agricultura en la ciudad es sustentable”, indicó Manuel Velásquez, miembro del Huerto Organopónico Bolívar I, ubicado en Bellas Artes, en declaraciones al programa 8 en Punto de Venezolana de Televisión.
De la misma manera, Ruben Laya, fundador de la escuela Mi Conuco 86, destaca que a través de esta labor es posible enseñar a los venezolanos a sembrar y a rescatar los espacios que son improductivos, “para transformarlos en paisajismos en función de la producción de alimentos”.
“Yo mismo me sorprendo ante estas realidades que se hacen en Caracas. No es como se dice que es cabilla y cemento. Todo lo que se siembra en Caracas, nace. Y todos nuestros productos son completamente orgánicos, son productos sanos, soberanos, sabrosos, sin utilización de químicos”, enfatizó.
La jornada comprende una exposición de los cultivos que a través la práctica agrourbana han podido ser cosechados, así como el desarrollo de talleres y charlas formativas dictadas por técnicos y productores, entre los que destaca el foro Emergencia Agroalimentaria y Agricultura Urbana y Las Agropolis.
Asimismo, contempla la realización de mesas de trabajo en las cuales serán abordados los temas de producción, distribución y transformación de alimentos, para construir propuestas que contribuyan a enfrentar la actual emergencia económica.
En este sentido, Velásquez, explicó que entre los proyectos desarrollados por el sector destaca un proceso de diagnóstico de espacios para la siembra en los distintos urbanismos de la capital, de manera que se puedan realizar en ellos el cultivo de rubros de cosecha rápida, que “permitan abastecer a nuestro pueblo y ayuden a la producción de semillas para obtener alimentos”.