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Ecoinclusión hace ladrillos plásticos reciclando PET

Ecoinclusión es una organización sin fines de lucro situada en la ciudad de Alta Gracia, Córdoba, que se dedica a fabricar elementos constructivos a base de desechos sólidos urbanos.  “Actualmente estamos produciendo un ladrillo ecológico utilizando como materia prima principal plástico pet recicaldo” explican en su web. Estos ladrillos fueron desarrolados y patentados por el Ceve-Conicet y la fundación Ecoinclusion y desde el año 2014 tiene autorización para ralizarlo.
Los ladrillos realizados con PET reciclado poseen las mismas características que un ladrillo de barro cocido con la diferencia de que es más liviano, cuenta con mayor poder de aislación y su producción no daña el medio ambiente.
“Para realizar un ladrillo reciclamos 20 botellas plástica, evitando que las mismas terminen en el basural, ayudados por los vecinos recolectamos el plástico y lo transformamos en ladrillos” exponen desde la organización.
La totalidad de la producción está destinada a fines sociales, a familias de bajos recursos en emergencia habitacional o en situación de calle, colaborando así para que puedan tener una vivienda digna. Además se destinan a proyectos sociales que tengan impacto positivo en la comunidad.
Por otro lado con la realización de este ladrillo generan conciencia en la población sobre la importancia del reciclado en origen, y las posibilidades de transformar un desecho en una materia prima para otro producto. Afirman “Para lograr esto firmamos convenios con Municipios y Comunas, los cuales se comprometen a generar una política de recolección diferenciada de residuos, colocando canastos en distintos puntos de la ciudad, concientizando a la población sobre la importancia que esto tiene y recolectando y trasladando el material hasta nuestra planta.”
Ademas se suman a este proceso empresas comprometidas con el medio ambiente quienes también separan sus residuos dentro de la organización y colaboran económicamente para que el proceso pueda llevarse a cabo y que los ladrillos les lleguen sin ningún costo a las familias.

En Argentina se tiran 12 millones de botellas por día

Un reciente informe elaborado por la Universidad de Palermo pone de manifiesto la situación que atraviesa el país en materia de los residuos de PET que llegan a los vertederos.
Según explica el documento elaborado por Estela Mónica López Sardi y Juan José Talarico Obón los residuos constituyen un problema para la sociedad actual, sobre todo en las grandes urbes. “La generación excesiva de residuos sólidos urbanos (RSU) junto con el ineficiente manejo que se hace de los mismos, acarrea problemas ambientales, sociales, políticos y daño a la salud pública.”
Tal como da cuenta la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en Argentina se generan 12.325.000 toneladas al año de residuos sólidos urbanos.
En el artículo de la UP se explica “El reciclaje de residuos en general y del PET en particular constituye en la actualidad una opción de negocios con buena recepción a nivel de la opinión pública por su relación directa con el cuidado ambiental. A esto se suma que en los últimos años se han desarrollado una serie de ventajas técnicas vinculadas a la actividad, como los detectores ópticos para la separación de plásticos, los sistemas de lavado automatizados, métodos de depuración del agua y los procesos de reciclado químico. Dado que la materia prima para la industria del R-PET proviene de los residuos a priori podemos suponer que es posible disponer de un flujo de materiales constante y de muy bajo precio.”
El estudio, entonces aborda las distintas dificultades que se dan en el país para poder mejorar el proceso de reciclado del PET que solo alcanza el 30% de lo que se arroja a la basura.  Estos puntos son una legislación insuficiente y de poco cumplimiento efectivo. También marcan factores culturales como la falta de motivación, estímulo y conocimiento para la separación en origen. Además de la multiplicidad de actores involucrados en el proceso y la informalidad económica en las etapas intermedias de la recuperación. Por último distinguen las dificultades logísticas para la obtención del PET usado, su transporte y acopio.

Crean ladrillos a partir de desechos plásticos

19/6/15 – Uno de los residuos que más se acumulan en las ciudades son los envases de botellas plásticas, un dato no menor si se tiene en cuenta que tardan 500 años en degradarse a la intemperie, y aún más tiempo si están enterrados.
Frente a esta problemática Rosana Gaggino, investigadora adjunta del CONICET en el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE, Conicet-AVE), desarrolló junto a su equipo de colaboradores, un proceso para la utilización de plásticos reciclados en la elaboración de elementos de construcción, en este caso ladrillos de polietilen-tereftalato (PET).
“Usamos PET procedente de envases descartables de bebidas y cemento pórtland como ligante, más un aditivo químico que mejora la adherencia de las partículas plásticas al cemento”, detalla Gaggino a la agencia dicyt.
La investigadora explica que el proceso se lleva a cabo triturando los plásticos con un molino, luego en una hormigonera común se hace una mezcla con el cemento pórtland y el aditivo, que luego se coloca en una bloquera manual que le da forma a los ladrillos. “El proceso es simple porque es como hacer bloques de cemento y arena, sólo que se remplaza la arena por las partículas de plástico PET”, asegura.
Entre las ventajas técnicas de estos ladrillos se puede mencionar que son cinco veces más aislantes térmicos que los convencionales de tierra, y además más livianos. “Un ladrillo de PET pesa 1,400 kilogramos, mientras que el de tierra pesa aproximadamente un kilo más”, dice Gaggino.
Por otra parte, la investigadora agrega que los cimientos de una vivienda construida con estos ladrillos son menores que los de una convencional, ya que la vivienda en general es más liviana, y, al tener mayor aislamiento térmico, se pueden construir muros de menor espesor, “en vez de hacer paredes de 30 centímetros se pueden hacer de 15”, asegura.
Además, los estudios realizados indican que los ladrillos de PET y cemento tienen buena resistencia al fuego, ya que los resultados del Ensayo de Propagación de la Llama lo clasifican como material Clase RE 2: material combustible de muy baja propagación de llama.
En la actualidad estos componentes constructivos se utilizan para cerramientos y no con finalidad estructural por lo que se está trabajando en la modificación de la superficie del PET para aumentar la compatibilidad con el cemento, mediante la adición de productos químicos o cambios en el proceso de producción, y mejorar así las propiedades mecánicas de los componentes.
Gaggino hace hincapié en que un ladrillo de PET se hace con 20 botellas descartables, lo que resalta la importancia ambiental del proyecto, ya que puede ser una alternativa al ladrillo de barro cocido que consume suelo fértil, usa leña de los bosques, y produce contaminación atmosférica.