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Buscan generar energía con residuos madereros

Una compañía papelera de Santa Fe y Córdoba invertirá para producir electricidad en Corrientes a partir del uso de biomasa industrial, generar energía para más de 20.000 habitantes de la región y abastecer unas 40 industrias madereras del Parque provincial Santa Rosa.
“Vamos a invertir u$s 42,5 millones para construir una planta de 12,5 MW”, confirmó Álvaro Lucena, presidente de Genergía Bio-Corrientes, y especificó que utilizarán “unas 200.000 toneladas anuales de residuos de aserraderos que, actualmente, se queman y afectan el medio ambiente”.
“Cuando la planta comience a funcionar, a mediados de 2018, pondremos en valor todos los residuos que hoy descartan y queman los industriales madereros de Santa Rosa, Corrientes”, sostuvo el empresario, y agregó que el proyecto “traerá beneficios económicos y ecológicos para los aserraderos, y trabajo directo e indirecto” para los habitantes de la región.
En diálogo con la Agencia Nacional de noticias, Álvaro Lucena aseguró que “es un proyecto integrador de las economías regionales porque hace crecer mucho la infraestructura y, sobre todo, porque la electricidad permitirá instalar futuros desarrollos productivos” en la zona.
Genergía Bío-Corrientes es una de las siete empresas que firmó la semana pasada con la Nación, el contrato de abastecimiento de Energía Eléctrica Renovable con Cammesa y su Acuerdo de Adhesión al Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables (Foder) con el Ministerio de Energía y Minería y el Banco de Inversiones y Comercio Exterior (BICE).
Genergía Bío-Corrientes y Pindó S.A. resultaron adjudicatarias de sendos proyectos para el desarrollo de energía biomásica en la Ronda-1 del Programa RenovAr, que impulsó el Ministerio de Energía y Minería de la Nación.
La primera de las iniciativas se construirá en el Parque Foresto-Industrial Santa Rosa, en la provincia de Corrientes, mientras que el segundo proyecto funciona desde septiembre de 2016 en Puerto Esperanza, a 250 kilómetros de Posadas, Misiones.
En realidad, la adjudicación para la Central de Puerto Esperanza contempló el uso del excedente de energía por biomasa que ya produce la planta, desde el pasado mes de septiembre, que alcanza los 4 MW/hora de potencia.
El presidente de Pindó, Andrés Scherer, la compañía misionera que obtuvo uno de los proyectos de biomasa, explicó que participaron de RenovAr “porque tenemos un excedente de 2 MW para generar energía en la planta, ya que la construimos con más capacidad de la que necesitamos”.
“Hoy, sólo consumimos el 30% de la capacidad total”, describió el empresario, y justificó el tamaño de la planta al confiar en que “nuestra industria continúa creciendo y vamos a necesitar energía eléctrica y vapor”.
Según sus dichos a Télam, señaló que “el 50% del volumen de un aserradero se transforma en residuos, corteza, aserrín y viruta, que tienen un valor relativo bajo, y se transforman en el combustible para el funcionamiento de la planta”.
Scherer cuestionó algunos aspectos del programa RenovAr al señalar que “no está pensado para proyectos de biomasa ni para empresas pequeñas o medianas”.
En ese sentido, mencionó que “tenemos que crear una empresa nueva para que facture la energía ya que el pliego exige que tiene que ser de propósito específico. No puedo usar a Pindó S.A. sino que debe ser otra compañía. Ese es un inconveniente importante”.

Regularán el comercio de árboles para reducir tala indiscriminada

madera protegidaLa conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Flora y Fauna (CITES) acordó regular el comercio de varias especies de árboles para reducir su tala a causa del tráfico de maderas exóticas, una lucha que lidera Sudamérica.
“La región de Sudamérica ilustra el problema mundial de la sobreexplotación por parte de la industria maderera. Desde hace varios años, los Gobiernos se han dado cuenta del gran problema que afrontan y han mejorado mucho su gestión sostenible. Lideran el camino para la preservación”, dijo David Newton, experto en flora del grupo ecologista internacional “Traffic” a una agencia de noticias europea.
Más una veintena de especies de árboles, la mayoría originarios de América del Sur, están desde hace varios años incluidos en el apéndice segundo de la CITES, que corresponde a las no amenazadas por la extinción pero comercializadas bajo una regulación establecida de común acuerdo entre los países firmantes.
“Los países implicados negaron durante décadas la existencia del problema. Pero, años más tarde, lo aceptaron y enfrentaron al aprender cómo gestionar sus recursos para no perderlos en el uso industrial”, señaló Newton en el marco de la reunión que se celebra en Bangkok desde el pasado 3 de marzo y que concluirá el próximo jueves.
A petición conjunta de Tailandia y Vietnam se debatió y aprobó “por consenso” la inclusión en el apéndice segundo del Palisandro Siamés, una especie de árbol “sobreexplotada” que se puede encontrar en selvas de Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam.
“Esta especie es uno de los más claros ejemplos de cómo los gobiernos locales son incapaces de proteger sus especies frente a las actividades de las mafias ilegales de la madera”, apuntó la Agencia de Investigación para el Medio Ambiente en una nota leída durante la sesión.
Otras especies amenazadas por la tala ilegal que fueron incluidas por consenso entre los delegados, fueron el Ébano y el Palisandro de Madagascar.
David Newton destacó que “China recibe la mayor parte de las exportaciones de madera ilegal proveniente de Madagascar. El futuro de los bosques de esta isla africana está amenazado ya que el gobierno cuenta con muy pocos recursos para controlar la explotación de sus recursos”.
El experto de Traffic agregó que “la inclusión de estas especies en el listado del CITES es un buen comienzo para la protección de las selvas de Madagascar”, cuya delegación también pidió similar protección para otras seis especies de flora.
El Palisandro Granadillo y el Palisandro de Honduras, propuestas realizadas por Belice, y el Palo de Rosa, a instancias de Brasil, fueron otros de los árboles listados en el Apéndice segundo “por consenso”.
El tráfico ilegal de la madera es uno de los más complicados de rastrear debido a la variabilidad de sus mercados, apuntó Newton.
“China ha desplazado el flujo del mercado tradicional de la madera ilegal que antes se centraba en Europa y Norte América”, resaltó el representante de Traffic.
Según afirma Newton, el gigante asiático importa madera ilegal de las selvas de África, Suramérica y del Sudeste Asiático.
Shanghai, Hong Kong y Macao son los principales puertos de entrada de los troncos de madera que la industria china transforma después en muebles, instrumentos musicales o en objetos de decoración
El puerto de Singapur es otro centro de distribución, mientras que las porosas fronteras de China con Laos, Birmania (Myanmar) y Vietnam son las principales rutas seguidas por las bandas que se dedican al trafico ilegal de madera ilegal.